CINES PORNO EN URUGUAY - comparativa


Escasa difusión. La mayoría de las salas de cine porno capitalinas está ubicada en el Centro
Olvidados y reservados: visita a los cines condicionados de Montevideo
A pesar de que Internet amplió las posibilidades para que cualquiera acceda a una película condicionada, hoy en día los cines porno, o XXX, siguen manteniendo su público. Aunque sus salas tienen escasa difusión, miles de uruguayos, solos o en pareja, son aficionados al género pornográfico.

Guzmán Laguarda
No sólo cine. Además de las dos salas de cine, Private tiene un sex shop y un completo video club con más de 3.000 títulos heteros y gays.
No sólo cine. Además de las dos salas de cine, Private tiene un sex shop y un completo video club con más de 3.000 títulos heteros y gays.
No sólo cine. Además de las dos salas de cine, Private tiene un sex shop y un completo video club con más de 3.000 títulos heteros y gays.
No sólo cine. Además de las dos salas de cine, Private tiene un sex shop y un completo video club con más de 3.000 títulos heteros y gays.
Selectivos. En las salas de cines porno no puede ingresar cualquiera. Todos los cines XXX se reservan el derecho de admisión.
Selectivos. En las salas de cines porno no puede ingresar cualquiera. Todos los cines XXX se reservan el derecho de admisión.

La mayoría de los cines porno se encuentran en el Centro de Montevideo y, por lo general, con una entrada el cliente tiene pase libre durante todo el día. En las distintas salas está prohibido mantener relaciones sexuales.

Private

Ubicado en la calle Convención 1290, entre San José y Soriano, el cine Private es uno de los más conocidos dentro del género XXX en la capital del país.

Private cuenta con dos salas de última generación con capacidad para 40 personas y una confortable sala "vip" de 30 butacas. En el mismo local hay seis cómodas cabinas individuales, una sala de estar y un bar. El cine permanece abierto de lunes a sábado, pero no las 24 horas.

El valor de la entrada es de $ 85, y le otorga al cliente pase libre un día entero.

En cuanto al tipo de público que asiste, el encargado reveló que pertenece por lo general a la clase media. En Private los jóvenes y los adolescentes son mayoría, pero también asisten muchos adultos mayores y mujeres. Aunque los hombres son mayoría, comentó que las mujeres cada vez se animan más. El tipo de público depende mucho del día y la hora. "Los fines de semana vienen muchas parejas, pero los domingos de mañana vienen más personas de edad. Igual es muy relativo", opinó Mauricio Pintos.


Tema tabú

Para poder ingresar a las salas de Private, como al resto de los cines XXX, es obligatorio ser mayor de edad y la casa se reserva el derecho de admisión. Es por eso que cuentan desde hace algunos años con personal de seguridad.

Aunque algunos lo intenten, en las salas está terminantemente prohibido mantener relaciones sexuales entre los espectadores, y aquel que lo haga es expulsado del recinto.

Consultado sobre si el sexo siegue siendo un tema tabú en nuestro país, el encargado de Private confesó que no lo es tanto como antes. Hace algunos años la gente que ingresaba a los cines XXX lo hacía con cierto temor y cuidado. Hoy afirma que la realidad es otra.

"La gente antes se perseguía mucho. Si había un policía por la zona de repente no entraba al cine por miedo a ser detenido. Ahora están todos más desinhibidos. Los jóvenes, por ejemplo, no tienen problema alguno en ir a los cines o entrar a los videos y alquilar una película. Antes el cine porno era considerado como algo prohibido", destacó.

Cine vs Internet

De un tiempo a esta parte, Internet facilitó el acceso a cualquier material condicionado para todo aquel que tenga una computadora. A pesar de ello, Mauricio asegura que no sintieron tanto la competencia, pero tampoco lo dejan de tener en cuenta, y por eso están todo el tiempo en constante renovación.

"Si no te adaptás a los tiempos, sos boleta. Siempre estamos trayendo cosas nuevas, y siempre hablamos con nuestros clientes para conocer sus inquietudes", relató el encargado, quien señaló que las modernas butacas con que cuentan y el sonido envolvente de las salas de cine hace que la película sea mucho más atrapante que en una computadora. "No se puede comparar. No sólo por la sala de cine.

El que viene a ver una película a un cine porno, viene también a conocer gente nueva", apuntó.

Además del cine, Private tiene desde hace cuatro años un amplio video club en Convención 1319, con más de 3.000 títulos hetero y gay. Alquilar un DVD por 24 horas cuesta $ 40. Emplazado en el mismo local, se encuentra también un completo sex shop que vende desde consoladores de todos los tamaños, hasta vibradores, lencería masculina y femenina, disfraces, cremas estimulantes y arneses. Allí las parejas son los clientes número uno.

Además, y al igual que en el cine, en el piso de arriba del video club hay cabinas individuales con pantallas de 21 pulgadas. Allí por $ 110 el aficionado a este género cinematográfico puede ver en solitario el título que desee.


Grand Ritz

Otro reconocido cine porno de Montevideo es el Grand Ritz.

Con más de 25 años de existencia, el Ritz, ubicado en Colonia 1143, entre Paraguay y Rondeau, cuenta con una sala para 89 personas, una sala de estar y tres recintos reservados. Solamente se exhiben películas hetero, en el horario de 9.30 a 22.00 horas, los siete días de la semana. Por $ 56 el cliente tiene pase libre durante todo el día para ver todas las películas que quiera.

Sentado detrás de la boletería, Luis Rojas, el encargado, dijo a LA REPUBLICA que desde hace un tiempo prohiben el ingreso de mujeres solas. Una de las razones es que muchas de ellas eran prostitutas que llegaban en busca de posibles clientes.

Al igual que en el resto de los cines condicionados, en el Grand Ritz tampoco se puede mantener relaciones sexuales en la sala. "Para eso están las salas reservadas de arriba. Allí no hay problema alguno", detalló.


Mayoría de gays

A pesar de que no se proyectan películas gay, Luis dice que los clientes son en su mayoría homosexuales. "Los cines porno son un ambiente de gays, aunque haya también personas hetero. Son un lugar de encuentro y también se puede decir de levante", confesó el encargado.

La clientela del Ritz por lo general es la misma de siempre y todos respetan las reglas básicas. Es decir, no se puede mantener relaciones sexuales en la sala grande, pero sí se permite masturbarse. Para ello hay distribuidos en la sala papel higiénico y papeleras. "Cada tanto paso con la linterna, y además de limpiar y mantener todo en orden, vigilo que no pase nada raro", comentó Luis.

A veces, recuerda pensativo, muchas personas se travestían una vez que estaban en el interior del cine. "Algunos llegaban con un bolso, vestidos de particular, y adentro se ponían pelucas y se transformaban en otra persona. Obviamente eso no lo permitimos y se lo hicimos saber a aquellos que lo hacían. Tratamos de que la convivencia sea lo más correcta y que esto no sea un relajo completo", destacó.

En estos días Luis está esperando que Salud Pública le traiga un dispensador de preservativos, ya que hoy los vende en forma individual. Con el frío de los últimos días, también empezará a vender café y té. "Queremos que nuestros clientes se sientan como en su casa, lo más cómodos posible", señaló.
Empleo cuestionado

A pesar de no ser un empleo fácil de aceptar por la gran mayoría, trabajar en un cine porno no es problema alguno para los entrevistados. Para Mauricio, de Private, es un trabajo igual que cualquier otro. Incluso asegura no ser fanático del género, pero tiene que ver las películas solamente por sus clientes. "Yo tengo que saber qué les ofrezco. El título que ponemos en las salas no puede ser cualquiera. Tiene que atrapar al espectador. Somos muy detallistas en ese aspecto", comentó.

Parecido es el pensamiento de Luis, del Grand Ritz. Para él ver las películas que exhibe es como "ver dibujitos animados". Sobre su empleo, dijo que muchos de sus amigos que tenían cierto prejuicio, el día que fueron a verlo en su trabajo se dieron cuenta de que "es como cualquier otro laburo". Incluso conoce a toda la gente de la zona, y con algunos de ellos hasta matea tranquilamente en la puerta del cine. "Por suerte cambió ese prejuicio que había antes con el cine pornográfico", dijo.


Poca difusión

Por la escasa difusión que tiene el cine porno en nuestro país, saber cuáántas salas existen hoy en Montevideo y qué películas del género se exhiben no es tarea sencilla.

A diferencia del cine que se exhibe en el circuito comercial, el género condicionado tiene escasa difusión en nuestros medios de comunicación. Los principales diarios nacionales solamente exhiben información de las películas del circuito comercial.

Para Luis, del Grand Ritz, sería un excelente idea que todos los cines porno se juntaran para armar "algo grande". "Sería buenísimo poder realizar entre todos nosotros un gran sitio web con toda la información relacionada con las salas que hay hoy en el país. Ubicación, horarios, precios de las entradas", opinó. "El gran problema es que existe mucha competencia entre nosotros. Por eso yo sólo me fijo en lo mío. No me pongo a averiguar a cuánto está la entrada en el cine porno de la esquina. Si lo hacés te terminás volviendo loco", agregó el encargado del Grand Ritz.


Otros XXX

Además del cine Private y del Grand Ritz, en el centro de Montevideo está ubicada la mayoría de los cines porno.

Estos son algunos de ellos y sus respectivas direcciones: Biógrafo (Colonia entre Paraguay y Rondeau), Multisex (Paraguay entre Colonia y 18 de Julio), Multisex 3 (Carlos Quijano entre San José y Soriano), Atlas (Uruguay entre Rondeau y Cuareim) y Triple Sex (Acevedo Díaz entre La Paz y Ferrer Serra).

FUENTE:
www.larepublica.com.uy/comunidad/307488-olvidados-y-reservados-visita-a-los-cines-condicionados-de-montevideo

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One Response so far.

  1. Anonymous says:

    GRACIAS.
    SALUDOS DESDE BRASIL